RIBEIRA – Hallan el cadáver de un marinero que pudo caer al mar en el puerto cuando acudió a un barco por pertenencias

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Maikel Botana y su pareja Raquel Pose, de Malpica, hacían turismo este domingo por Ribeira, cuando a las seis menos diez de la tarde pasaron por delante de la fábrica de hielo y vieron un cuerpo flotando en el agua, a unos tres metros de unos barcos amarrados. Su primera impresión fue que se trataba de un buzo, pero él se acercó y vio que se trababa del cadáver de un hombre, con los brazos agarrados y la cabeza entre ellos, y que aún llevaba puestas las gafas. Pidieron a otra persona que avisase del hecho al 112, desde donde se movilizó a las Policías Local y Nacional, una ambulancia del 061, médicos de PAC de Santa Uxía y la lancha Marte de la Cruz Roja de la capital barbanzana.

Esta última lo recogió cuando se encontraba en medio de dos barcos abarloados, el “Marpar Segundo” y el “Afanuda Segundo”, y lo trasladó al pantalán de la Xunta en la dársena riveirense. Las primeras comprobaciones no permitieron saber de quien se trataba pues no llevaba documentación alguna, por lo que una unidad científica de la comisaría le tomó las huellas. Por allí pasaron varias personas para tratar de reconocerlo, entre ellas el patrón mayor de la Cofradía de Santa Uxía, José Antonio Rubio, quien dijo que le sonaba de verlo, pero no sabía quien era. Fue un compañero del barco “Pescarosa Cuarto” el que lo identificó como un marinero de nombre José María, de 53 años, casado y natural de la comarca de Noia, pero que residía desde hace poco en el barrio ribeirense de Abesadas.

Aunque en un primer momento se apuntó que podría llevar muerto desde la noche del pasado viernes, finalmente se determinó por me forense que el hombre llevaba entre 12 y 15 horas en el agua, a donde se cree que cayó accidentalmente cuando fue a recoger sus pertenencias pues tenía la intención de desembarcarse. No presentaba signos de violencia, aunque si tenía un ojo hinchado. Sus restos mortales fueron trasladados en un vehículo de la empresa Pompas Fúnebres del Noroeste al Instituto de Medicina Legal, con sede en los juzgados de Santiago, en la zona de As Fontiñas, para poder practicarle la autopsia, en la que se determinen las causas del fallecimiento.