Costas Contra Costa

Hoy me duele el corazón más que nunca en mi vida. Si, pero ello no es tanto por algo que me haya pasado directamente, sino por ver que le ocurre a muchos de mis semejantes, unos amigos que sufren al ver como la ineptitud de algún cabeza cuadrada está “asesinando” todo aquello que la madre naturaleza les ha dado para su disfrute y que tanto ha costado preservar para que unos indocumentados hagan con esecparaje lo que les plazca. Me refiero a los residentes en Os Areeiros, si, a esas personas a las que ya les tocaron la moral, por no decir otra cosa, con la zona de protección de servidumbre por un “error” administrativo. Algún lumbreras se cubrió de gloria con su eficaz ejercicio de sus incompetencias. Pues, yendo al caso, esos vecinos llevan tanto tiempo peleando por conseguir que se reduzca el deslinde de 100 a 20 metros de la línea de playa como por conservar lo que recibieron en herencia en su lugar de residencia y su entorno. Pues hace unos días han vuelto a comprobar como un iluminado decidía echarle un nuevo pulso al río Listres en su desembocadura, donde algunos del dan el nombre de Paxariños. Años atrás, el Concello trató de luchar contra los elementos y hacerle frente al cauce fluvial cambiándole su curso natural, que incluye la eliminación de los meandros que le dan su identidad. En aquellas ocasiones un “mandamal” trató por activa y por pasiva que fuera más directo hacia el mar en lugar de dirigirse hacia la Punta do Castro. Tras varios intentos, que incluyeron la instalación de un vallado lateral de madera y que se vinieron abajo con los primeros temporales, ahora es un organismo que se hace llamar Demarcación de Costas del Estado el que toma las riendas de la actuación -con anterioridad sólo daba los permisos para actuar- y vuelve a las andadas al colocar unos tablones de gran tamaño, también de madera, para tratar de conseguir el mismo objetivo. Todo parece ser que lo hacen para proteger un supuesto sistema dunar que están regenerando, pero que ni los más viejos del lugar recuerdan como propio de ese lugar, y agtegan que se creó de forma artificial y que como consecuencia de ello está comiéndole terreno a la playa que muchos consideran que es la mejor de Ribeira, y que recibe a gran cantidad de veraneantes sin necesidad de tener que lucir bandera azul. Sin embargo, con actuaciones de este calibre no conseguirán más que hacer que desaparezca.

P20 F1

Y me duele el corazón porque veo a todos esos vecinos llorar por ver como la torpeza de alguno echa por tierra lo que tantos años han conservado tal y como se lo entregó la naturaleza. En este sentido, comparan lo que le está pasando al río Listres en Os Areeiros con la evolución que ha experimentado la archiconocida duna móvil de Corrubedo que de ser el principal atractivo turístico de Ribeira está a punto de ser historia de tanto que la protegen, pues no deja de perder altura y su superficie es lo más parecida a un campo de fútbol, eso si, de un equipo de categoría regional con pocos recursos para mantenerlo en condiciones. Y querrán que les demos las gracias. Pues eso. El temporal del pasado sábado ya les dio un nuevo aviso tras la aberración con la que se pretende “encauzar” ese río, al arrancar media decena de los tablones de madera de uno de sus laterales y que ahora están tirados en sus proximidades. Y el cauce fluvial vuelve a formar un meandro cuando se aproxima hacia el mar, burlándose de quienes quieren mandar sobre las leyes de l naturaleza, que son las únicas que le dicen por donde tiene que ir y que por mucho que le hagan, siempre acabará por donde quiere.

P20 F2

Esta mañana me decía un residente de Os Areeiros eso de que “unha imaxe vale máis que mil palabras e basta con vir mirar como están estragando o noso litoral para darse de conta da ineptitude de quenes nos gobernan, indo contra a propia natureza. Aberrante”. Con estas contundentes palabras se expresa ese vecino al comprobar como la Demarcación de Costas cae en el mismo error que cometió hace años el Concello de Ribeira de querer “enderezar” el curso del río Listres en su desembocadura en la playa de O Castro, con el único fin de proteger una duna que, como ya indiqué con anteriridad, nunca existió y que generaron artificialmente y tratan de regenerar. Por ello, le piden a su máximo responsable de la Demarcación de Costas, Rafael Eimil, recapacite y no se deje llevar por “falsas crenzas que, pola súa tozudez, lle levan a tropezar sempre na mesma pedra”. Sin embargo, mucho se temen que están ante “don erre que erre”, pues después de ver como el último temporal arrancó varios tablones, ahora se plantea reforzarlo. De todo modos, los residentes señalan que por mucho que haga no va a conseguir lo que se propone, y la naturaleza se lo volverá a demostrar que está equivocado. Aunque con este tipo de actuaciones lo que posiblemente si van a conseguir es que el mar cabe por comerse la playa y llegue a a la puerta de sus casas, con lo que ya no habrá deslinde que valga y entonces dirán que no cumplen con la legalidad y haya que derribarlas. Un cachondeo.

P20 F3

Esa opinión parece ser la que también mantiene el alcalde ribeirense, quien le expresó a responsable de Costas su inquietud sobre las consecuencias que tienen esas obras en una visita que realizó al Concello, además de transmitirle las dudas y el parecer de los vecinos ante la experiencia de anteriores actuaciones como la desarrollada en 2009 y que los temporales de diciembre de ese mismo año acabaron por llevarse por delante, ya no sólo la estructura de madera que se montó para forzar al río a ir en contra dirección, para evitar que forme meandros y destruya la duna artificial, sino también la pasarela. Manuel Ruiz dijo que Rafael Eimil opina que reforzando con tablones laterales podría resultar efectivo y cumpla “su cometido”. El regidor dijo que estará vigilante sobre la evolución de la obra y si no funciona se lo comunicará a Costas. Más le vale. Los residentes señalan que la intervención realizada hace unas semanas ya empezó a darles la razón y el primer temporal ya arrancó varias de esas vigas, que quedaron esparcidas por la arena. Añadieron que por mucho que refuercen esa estructura volverá a pasar lo mismo, y advierten de las graves consecuencias que puede llegar a tener “pois a natureza é moi sabia é chegará o día en que se canse de tantos ataques e se volva contra todos nós, pero eso non parece importarlle a ese señor”. Y añadieron que “quen lle fai isto á costa nin a quere, nin respecta”. Y añadió que quien es capaz de decir que es mejor llevar el río recto al mar porque los meandros destrozan una duna que nunca existió, salvo por la acción de hombres como son de los que estos días no dejan de hablar los vecinos, es lo que les lleva a pensar que el mundo está al revés.
Tampoco deben pasar desapercibidas las palabras que una vecina de esa misma zona manifestó que le había dicho un técnico que acudió a visitar estos días esta “obra de arte destrozada pola sabia natureza na praia do Castro”. El enfado de esta mujer con lo que está viendo estos días ante sus ojos, después de lo mucho que ha tenido que aguantar de algunos sabelotodo, le hacen decir cosas a ese técnico como que si le pagó su madre la carrera de ingeniería para hacer esta aberración, o expresiones como que quien es capaz de hacerle esto a un hermoso litoral es que no lo conoce y no debe ocupar un puesto de responsabilidad. En referencia a la superficie que anteriormente ocupaban las pistas de tenis, que fueron demolidas para regenerar un supuesto sistema dunar, le dijo que antes tenían una escombrera y que estaba muy mal acostumbrados de hacer lo que querían de la playa, algo que no ha hecho más que hacer que de los que la rodeaban sólo salieran carcajadas, pues las únicas que tocaban ese arenal eran las excavadoras mandadas por el Ayuntamiento para tratar de redirigir el río, llevando la arena de un sitio para otro sin control, mientras que a ellos se librasen de coger una poca para llevar a sus casas. A este ritmo, el próximo verano se van a tener que cuidar los bañistas de llevar algunas arenillas entre los dedos de sus pies, pues les pueden multar. ¡Que miedo! Lo más sorpendente es que, esta residente de Os Areeiros tuvo que escuchar de boca de un lumbreras licenciado que si no le gusta esta playa que coja el coche y se vaya a otra.

P20 F6

Tampoco me quiero olvidar de otra actuación desarrollada por la que llamo “Costas contra costa” en las inmediaciones con una inversión “mediomillonaria”. Me refieron a la recuperación y acondicionamiento de la zona de la antigua conservera Castiñeiras, en Punta do Castro, y que empieza a ganarse las primera críticas. En algunas zonas verdes situadas a los pies de esa superficie empezaron a brotar “canaveiros” y de no frenarse sospechan que se puede convertir en un cañaveral. Los vecinos de ese lugar señalan que eso es consecuencia de coger la tierra con la que hicieron el relleno de una zona con cañas y que podría contener rizomas. Para evitar males mayores, sugieren que se arranquen antes de que crezcan más, pues sostienen que aún ese está a tiempo de evitarlo.

P20 F4

Y son muchos los aguiñenses que arremeten contra la regeneración que Portos de Galicia, con autorización de la Demarcación de Costas del Estado, está realizando en el tramo de la playa de O Carro que está más próxima al inicio del paseo de O Carreiro, al señalar que, más que con arena, se hizo con fangos procedentes del dragado de los fondos de la dársena del muelle de Aguiño, en donde había gran cantidad de basura, incluyendo neumáticos y hierros de armado de obras, que ahora está depositada y enterrada en esa playa. El hecho de que los temporales arrastrasen ese relleno hace pensar a los vecinos que muchos residuos fueron a parar al agua, que está muy turbia a consecuencia de la arena enlodada que arrastraron las mareas. Ayer por la tarde acudieron al lugar unos operarios para retirar esos residuos, pero muchos de ellos no se ven al estar bajo tierra. Y, al hacerlo con la marea alta, posiblemente no pudieron ver mucho. ¿Qué será lo próximo? ¿Ponerle puertas al campo? ¡Serán capaces! Ya está bien de hacer las cosas porque si, pasando por encima de todo y de todos, incluso de la propia naturaleza…

P20 F5