RIBEIRA – “Limpo as persianas desde fóra desde 1989 e seguirei facéndoo”

La madre de Tonhito de Poi, Ana Ares Fernández, justifica su proceder para limpiar las persianas desde el exterior apoyada en la repisa o alféizar de un ventanal de su tercer piso

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Si Tonhito de Poi tuvo mucho que ver para dar a conocer a su abuela en la portada de “A Cuadrilla de Pepa a loba” y a su hija en el álbum de regreso de Heredeiros da Crus por su “20 aniversario”, esta vez su madre, Ana Ares Fernández, se valió por si sola para lograr gran repercusión mediática. Lo logró con una imagen de ella limpiando una persiana desde la repisa de la fachada de su tercer piso que da a la céntrica Rúa Mariño de Rivera y que ha dado la vuelta al mundo, convirtiéndose en viral en las redes sociales y generando la creación de un sinfín de “memes”. En la noche del miércoles le llamó su hijo, que se encuentra por Cataluña, tras recibir esa fotografía en la mensajería de su teléfono móvil “pois me recoñeceu pola espalda, pola fachada do edificio e polas miñas manobras, das que é coñecedor, pero non ten nada malo o que fago”, dice Ana Ares.

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Esta mujer, que desde que se difundió la imagen tuvo que atender decenas de llamadas y visitas de familiares, vecinos y amigos, no parece ser consciente de la repercusión que está teniendo su proceder, ni del peligro que corre y se ríe cuando le hablan del riesgo que asume al ponerse en la repisa. “Nunca pensei que algo así crearía tanto revuelo. Limpo as persianas  desde fóra desde 1989 e seguirei facéndoo, non vexo porque  teño que cambiar”, dice Ana Ares, que ya estaba haciendo planes para limpiar otras de las muchas ventanas que tiene su vivienda. Cuando todos le dicen que puede resbalar o perder el equilibrio e ir a dar con sus huesos en la vía pública, la madre de Tonhito de Poi responde que eso le puede pasar dentro de su piso, tropezando con la alfombra, por ejemplo.

Recuerda que cuando estaba recién llegada al barrio y los vecinos la veían encaramada en el alféizar le llamaban la atención, “pero pensó que acabaron de acostumarse ao que fago”. Del mismo modo, añade que, al contrario de lo que pueda parecer, se encuentra más cómoda y segura en la postura de pie en la repisa que sentada para limpiar las persianas de otras ventanas, como le pasó en la tarde del martes, cuando también fue vista por muchas personas, aunque parece que nadie la retrató, al estar acostumbrados a verla. Diferente fue lo que le pasó a la que tomó la citada foto, que podría ser una recién llegada a esa zona de la capital barbanzana.

Ana Ares, a sus 65 años, insiste en que lo que hace, que es con
periodicidad quincenal, aunque en esta ocasión no las limpiaba desde el Día de Reyes debido a diversas vicisitudes, le parece lo más normal, “pois o levo facendo toda a vida. Estou acostumada a traballar co meu pai de albanel, dando saltos e nunca tiven vértigo”. De todos modos, afirma que se sujeta con una mano a la estructura de la ventana y que si necesita la ayuda de otra
persona, como es su marido Manuel, tan sólo es para subirle y bajarle la persiana. Su esposo, Manuel Ageitos, parece que no coincide con su proceder pero, por sus palabras, parece que lo asume resignado: “alá ela”.

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