RIANXO – El colectivo mayoritario de xeiteiros tilda de “ficticia” la acusación de un grupo de cerqueros de impedir su tránsito de entrada y salida de la ría

El colectivo de la mayoría de xeiteiros de Rianxo expresó este miércoles su malestar, preocupación y asombro por la acusación vertida hacia ellos, y que califica de “ficticia”, por parte de la Asociación de Cerqueiros Galegos en la Capitanía Marítima de Vilagarcía. En esa denuncia se advierte una supuesta mala señalización de los aparejos y que, como el calado se hace a poca profundidad, hay una gran probabilidad de que las hélices de los buques se enreden en las mallas; que obstaculizan el libre tránsito de entrada y salida de la ría al faenar en la boca de la misma, y que carecen de las medidas de seguridad a bordo de sus barcos para ejercer su actividad de pesca en aguas exteriores, “feito que agrava considerablemente calquera sinistro que poda acontecer a esas embarcacións”, precisan los cerqueros.

Los xeiteiros descartan cualquier verosimilitud en las acusaciones de esa asociación de cerqueros, a la que tilda de “escasa representatividad en el sector”, y consideran que “este tipo de acciones infundadas, irresponsables y gratuitas” por parte de ese grupo de armadores no pretende la puesta en conocimiento de hechos reales ante la autoridad administrativa para regularizar o corregir “presuntas actitudes individuales equivocadas”. En cambio, si piensan que quiere lograr, por la vía de la consideran “denuncia falsa”, una presión burocrática y administrativa que permita crear un “ambiente de estigmatización” y acoso a una flota artesanal que se ha demostrado (incluso ante la Comisión Europea) como selectiva, respetuosa con el medio ambiente y de nulo impacto sobre especies protegidas y recursos marinos”.

Los xeiteiros dicen que se trata de un comportamiento corporativo con un “interés u obsesión por arrinconar a un segmento de flota, que supone una directa competencia, empleando estrategias que desbordan la legalidad”. Por ello, consideran que las cofradías afectadas deben adoptar las decisiones para protegerles y que no queden impunes “actuaciones tergiversadas, manipuladas y carentes de la más mínima veracidad”, concluyen.

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