A POBRA – El entorno de Cabío fue escenario de otra misteriosa desaparición hace casi nueve años

Al octogenario Antonio González Santos, “El sacristán”, se le perdió de vista cuando paseaba cerca del estadio de fútbol de A Alta

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Falta poco más de un mes para que se cumplan nueve años de otra desaparición en la parroquia pobrense de O Xobre, pero que tras la alerta inicial no tuvo mucha más repercusión mediática. Se trató de un hombre de 88 años, Antonio González Santos, al que los vecinos de la zona lo recuerdan con el cariñoso apodo de “El sacristán”, pues durante bastantes años desempeñó esa labor en la iglesia de O Maño. Fue a media tarde del  miércoles 16 de enero de 2008 cuando lo vieron por última vez paseando por el entorno del estadio de fútbol de A Alta, algo que solía hacer a diario por el entorno de su domicilio, del que no se alejaba más de tres kilómetros.

Al comprobar que no regresara a primera hora de la noche a su vivienda, que está situada en un lugar no demasiado lejano de donde veraneaba la familia de Diana Quer, se formó un amplio dispositivo integrado por vecinos y fuerzas de seguridad para buscarlo por ese entorno, desde las proximidades del IES A Pobra hacia Cabío, pasando incluso por zonas de monte y otras cercanas a la playa. No se encontró el más mínimo rastro del octogenario, ni de la chaqueta de lana marrón o el pantalón gris que vestía. Un familiar había indicado que el hombre estaba en buena forma física y sus facultades mentales le acompañaban. Pero, precisó que caminaba con paso lento, levantando ligeramente los piés del suelo, debido a que hacía un tiempo pasara por el quirófano.

Desde entonces no se volvió a saber nada de Antonio González, aunque en el vecindario se llegó a comentar con insistencia que pudo ser atropellado y que el responsable se deshizo de su cuerpo. También llegó a sospecharse que se hubiera acercado demasiado al litoral y se hubiera caído al agua, e incluso se comentó que quizás un coche lo hubiera llevado a alguna parte y se desorientase, aunque esto último resultaría extraño porque él nunca solía salir demasiado del entorno de Cabío en el que residía