A POBRA – La Guardia Civil monta operativos especiales de vigilancia para frenar la oleada de delincuencia

Detenido un joven que iba en una moto de la que se denunció su robo hace una semana

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La máxima preocupación que viven los vecinos de A Pobra fruto de la última oleada de delincuencia, sobre todo por robos con fuerza en domicilio y en negocios, ha tenido una rápida respuesta por parte de la Guardia Civil, que inició la realización de servicios especiales dentro de un operativo encaminado a frenar esa delicada situación y dar con los autores de esos delitos. Por el momento, no han trascendido los resultados que pueda estar deparando esta campaña, aunque los responsables de la misma confían en que de los resultados apetecibles. Algunos vecinos apuntaron que el repunte de robos coincide en un momento en el que la Policía Local suprimió bastantes guardias nocturnas debido a que carece de efectivos suficientes para mantener el servicio las 24 horas del día.

Si ha trascendido que en una de las vigilancias nocturnas, concretamente la realizada en la madrugada de este miércoles, se detuvo a un muchacho de unos 20 años de la localidad pobrense que circulaba por la parroquia de Santa Cruz de Lesón en una moto cuyo propietario había denunciado su robo a finales de la semana pasada. Sin embargo, por el momento, no se tiene constancia de que ese individuo pueda tener relación con los robos que se registraron en los últimos días, como fueron en una casa deshabitada de la Rúa Fernández Varela o en una vivienda de Virxe do Monte, o las tentativas de sustracciones en un negocio de la Rúa Cardenal Cisneros y en otra vivienda y que se denunciaron.

Por su parte, el grupo municipal del PP pobrense para que el alcalde, como máximo responsable de la seguridad local, adopte todas las medidas necesarias para recuperar y aumentar la seguridad y convivencia en el municipio. Su portavoz, Manolo Durán, hace referencia a lo ya publicado de que en los últimos meses se están produciendo una serie de robos que provocan daños materiales y pérdidas económicas en distintos establecimientos comerciales y viviendas particulares, “creando unha sensación de inseguridad e alarma entre os nosos veciños”. A ello añadió la supuesta venta de drogas en diversos lugares, como los alrededores del Museo Valle-Inclán, causando perjuicios a los negocios de esa zona, además de que es un espacio de ocio para niños a los que se les debería proporcionar una especial protección. Del mismo modo, se refiere al malestar de algunos vecinos por ruidos nocturnos en varias zonas de la localidad.