RIANXO – Servando se queda solo en el banquillo de los acusados

Servando Vidal Herbón, un conocido delincuente de Rianxo y al que incluso sus vecinos le dedicaron una canción con una letra adaptada a la música de la canción «Bailando» de Enrique Iglesias, será juzgado a partir de este miércoles en la sala sexta de la Audiencia Provincial de Santiago pertenencia a un grupo criminal y tráfico de drogas en su municipio y en Padrón y Dodro, principalmente. Lo hará en solitario después de que los otros ocho acusados, que fueron detenidos junto a él en la “Operación Trove” desarrollada en noviembre de 2013, llegasen a un acuerdo de conformidad -además del compromiso de no recurrir- de sus abogados defensores con la Fiscalía por el que aceptan los cargos que se les imputan a cambio de una reducción en las condenas que solicitaba para ellos, y que quedaron de 3 a 6 años de prisión, por lo que la vista ya no se celebró. Servando, con múltiples antecedentes por tráfico y robo, por lo que fue condenado, no ha llegado a un acuerdo, por lo que podría llegar a cumplir una pena de hasta 4 años de cárcel.

Los dos acusados sobre los que recaía una mayor implicación, S.O.T. y F.B.A., aceptaron una condena de 5 años y un día y de 6 años de prisión, respectivamente, así como el pago de sendas multas de 4.000 euros. Otros cuatro implicados -M.O.T., M.T.C., A.M.L. y A.M.I.R.- fueron condenados a 3 años de cárcel y el pago de 1.000 euros de multa; mientras que los dos restantes -M.G.G. y M.E.R.G.- dieron el visto bueno a su condena de 3 años y 6 meses de prisión y el pago de 1.000 euros, teniendo en cuenta el agravante de reincidencia. Para los seis acusados que han recibido las penas de 3 años y 3 años y 6 meses, el tribunal tuvo en cuenta el atenuante de drogadicción, por lo que ordenó la suspensión de la pena durante un periodo de tres años si se someten a un proceso de rehabilitación, con controles cada seis meses. Y ordenó el decomiso de sustancias y dinero procedente de la venta de droga y los objetos provenientes de robos que fueron encontrados en poder de los acusados, y que se devolverán a sus dueños.

En el auto judicial se considera probado que los dos condenados a una mayor pena vendían droga en una casa en Dodro y en un bar de Padrón, y que de forma organizada, en este “grupo criminal” participaban todos los acusados, bien como proveedores de las distintas drogas y la venta a terceros, o como intermediarios de las ventas o del pago a los suministradores de las sustancias.

Cabe recordar que la «Operación Trove» fue desarrollada por agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Noia, que, a comienzos de noviembre de 2013 dio por desmantelado un grupo organizado dedicado al tráfico de drogas en la comarca de Sar. Según fuentes de la Benemérita, generalmente, las ventas se llevaban a cabo en un domicilio de Dodro y en lugares específicos de la zona, pudiendo constatar sus investigadores que para realizar la compra se acercaban consumidores de Rianxo, Boiro, Ribeira, Valga, Pontecesures, Padrón y Santiago. Las sustancias estupefacientes se despachaban a cambio de dinero, joyas y objetos robados, como bicicletas de montaña, teléfonos móviles, ordenadores portátiles, joyas, relojes, herramientas, televisores, cámaras de video y un sinfín de artículos que formaban parte del “surtido mercadillo” que los detenidos guardaban en lugares registrados. En un parte de la operación, que supuso la detención de cinco de las personas procesadas, entre las que figuraba Sevando, participaron otras unidades territoriales de la Guardia Civil, un perro de la unidad de drogas de la Benemérita y la Policía Local de Padrón.

Respecto a Servando cabe señalar que se trata de un viejo conocido de los cuerpos de seguridad y que hace años estuvo entre rejas cumpliendo alguna condena y que en el momento en que fue arrestado en la citada operación se daba la circunstancia de que entraba y salía de las dependencias policiales y judiciales con bastante facilidad, pero sin decretarse su ingreso en prisión preventiva para él por tratarse de «delitos menores». La divulgación de que él era uno de los cinco miembros de la banda detenida en una parte de las investigaciones de la Benemerita, así como que la autoridad judicial había dictado un auto para su ingreso en prisión provisional, en aquel momento llevó algo de tranquilidad a muchos rianxeiros que vivían atemorizados por sus andanzas delictivas e incluso sólo con la idea de ser su próxima víctima.