RIANXO – La existencia de hechos que resultan extraños hace que se mantengan abiertas varias incógnitas sobre lo ocurrido en el accidente de O Araño y la desaparición del joven Carlos Ordóñez

P18 F4

DSC_0281

jacobo

Pese a que el joven Carlos Ordóñez recordaba que estuvo andando bastante, los investigadores no las tienen todas consigo sobre lo ocurrido. Aunque todos se congratulan de la aparición del muchacho, los agentes han detectado algunas cosas que resultan extrañas. Una de las cuestiones que más llama la atención es el hecho de que pese a que por ese lugar ya pasó gente andando y en coche y no vio nada antes. No se descarta que las personas que pudieron ir con él en el coche siniestrado lo tuvieran retenido por algún motivo y lo acabaron soltando, tras suministrarle algún producto que lo dejase en ese estado. De hecho, se planteó incluso la posibilidad de que no fuera él quien condujese el Kia Sportage, pues debido a su altura solía echarlo bastante para atrás y el asiento del conductor fue encontrado fue encontrado bastante más próximo al volante.

Desde un primer momento se apuntó que junto al joven de O Araño iban otras tres personas, pues parece que los vio antes una patrulla de un cuerpo de seguridad, y un empleado del servicio de limpieza viaria también lo vio a las 6.30 de la madrugada del viernes salir del casco urbano en el Kia Sportage subiendo una cuesta y que le acompañaba un joven de su misma edad y que llevaba una visera tipo béisbol. También se dijo que los pretensores de los cuatro cinturones de seguridad estaban bloqueados, como comprobaron los primeros efectivos que bajaron hasta el coche accidentado tras la localización del mismo. Sin embargo, el padre de Carlos Ordóñez manejaba ayer otra información que apuntaba a que eso sólo sucedía en los asientos delanteros.