RIANXO – Una familia denuncia la desaparición de su hijo de 19 años tras un accidente de tráfico en O Araño

Varias fuentes apuntan que le podrían acompañar 3 personas, de las que se desconoce su identidad y cual es su actual paradero

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Carlos Ordóñez Burés, de 19  años y vecino del lugar de Miráns, en la parroquia rianxeira de O Araño, se encuentra en paradero desconocido desde la madrugada del viernes en que fue visto por última vez en el campo de la fiesta de A Guadalupe, en el centro de Rianxo. Según parece, el muchacho se despidió de sus amigos en torno a las seis para coger de regreso a su casa el coche que le dejó su padre para acudir a dicha celebración popular, un Kia Sportage 7961-HLK. Este coche fue encontrado ayer al mediodía por un ciclista en medio del monte a unos 40 metros de una pista que sube desde la carretera general AC-305
hacia Campelo, Cerqueiras y otras aldeas, y a unos 200 metros del antiguo campo de fútbol de O Araño. Al parecer, el coche subía por esa pista asaltada y se salió de la vía por el margen derecho al seguir en línea recta en una curva a la izquierda. El vehículo presentaba signos de haber dado alguna vuelta de campana hasta que se detuvo entre unos matorrales tras recorrer unos 40 metros del terraplén.

Desde que se tuvo conocimiento del suceso, fueron numerosas las personas que acudieron a las inmediaciones del lugar donde apareció el vehículo, algunas de las cuales se sumaron al operativo de búsqueda tanto a pie como en motocross, en este último caso eran compañeros con los que el ahora desaparecido practicaba trial. También participaron Policía Local y Protección Civil de Rianxo, la Guardia Civil boirense -en su cuartel presentó la madre la denuncia de la desaparición- y una  dotación de los Bomberos de Boiro. Estos últimos fueron los que bajaron por el terraplén hasta donde se encontraba el coche y lo inspeccionaron por dentro e incluso rastrearon por su entorno sin que se encontrase a sus ocupantes. Efectivos de las fuerzas de seguridad encontraron la carcasa y el resto de piezas de un teléfono móvil, pero resultó ser de la madre de Carlos Ordóñez.

Le llamaron al teléfono móvil, pero está apagado, aunque se sabe que la última vez que se conectó por whatsapp fue en torno a las seis y cuarto de esa madrugada. Según indicaron varias fuentes, alguien vio poco antes un vehículo similar por la zona en el que iban otras tres personas con él, de las que se desconocen sus identidades y de donde son, y que también podrían estar desaparecidas, aunque oficialmente no trascendió nada al respecto. En relación a estas últimas se intentó averiguar de quienes se trataba por varias vías, hablando con sus amigos y sus compañeros de instituto y de piso, sin embargo nadie echó en falta a ninguno de los estudiantes, ni tampoco se denunció por el momento ninguna otra desaparición.

Durante la jornada surgieron rumores y se aportaron pistas que no condujeron a ninguna parte. Una de las que incluso llegó a ilusionar a sus padres y resto de familiares se produjo poco antes de las ocho de la tarde, cuando alguien informó que en un grupo de whatsapp había visto que se decía que Carlos Ordóñez se encontraba bien y que estaba en casa de un amigo. Pero, la Guardia Civil no pudo comprobar la veracidad de esa afirmación, pues la muchacha a la que se le atribuyó dijo que no sabía nada.

Pilar Burés, madre de Carlos, que está en vela desde las siete de la mañana en que comprobó que su hijo no había regresado a casa, se cansó de decir que su hijo es muy responsable y que  siempre que le pasó algo malo se lo contó, por lo que teme que pueda estar tirado en el monte. Pero, quienes se acercaron a ella la animaron indicándole que se pudo asustar con el accidente y que hora pueda temer posibles consecuencias.