RIBEIRA – La alerta de un vecino que regresaba de noche de faenar en el mar evitó una catástrofe mayor por un incendio en un galpón en Fonte Ramil, en Castiñeiras

El inmediato aviso al dueño de dos caballos y un cerdo que estaban en los establos, permitió sacar a esos animales antes de que murieran asfixiados por el humo o quemados por las voraces llamas

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La rápida llegada e intevención de los Bomberos de los parques
comarcales de Ribeira y Boiro evitaron una auténtica tragedia al
producirse el incendio de madrugada

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Una auténtica tragedia se mascó en la madrugada de este jueves en la Rúa de Fonte Ramil, en la parroquia ribeirense de Castiñeiras. No habían dado aún las cinco y media de esa noche cuando Francisco José Vilas, un vecino de esa zona, regresaba a su domicilio después de faenar en el mar. Estaba a punto de alcanzar la puerta de entrada a su vivienda cuando empezó a ver mucho humo. Su hermano Samuel se aproximó al lugar de donde procedía creyendo que se trataba de un contenedor ardiendo, pero al instante empezaron a estallar uralitas y cristales, y el fuego se elevaba por el tejado del galpón de la vivienda número 38. Avisaron al dueño de esa casa, José Ayaso, que era totalmente ajeno a lo que estaba ocurriendo a escasos metros del dormitorio donde descansaba plácidamente, y que horas después, todavía con un gran susto en el cuerpo, recordaba que en los casi 80 años -los cumplirá el 12 de setiembre- que lleva viviendo en ese inmueble jamás le había pasado algo semejante.

A continuación, el citado Samuel llamó al Centro de Atención de Emerxencias 112 Galicia, que movilizó a los Bomberos, que desplazaron a sus dotaciones de guardia de los parques comarcales de Ribeira y Boiro, además de acudir una patrulla de la Policía Local ribeirense. Del mismo modo, se  percataron de que había dos caballos y un cerdo que no dejaban de relinchar y gruñir, respectivamente, pero a los que no eran capaces de localizar pese a buscar en los establos de la parte delantera, que era la menos afectadas por el incendio y el humo. Por ello, se alertó al dueño de esos animales, Ismael Rivas García, que vive muy cerca y fue directo a por ellos, consiguiendo sacarlos, una labor que no estuvo exenta de dificultad, además de que tuvo que meterse en un espacio en el que el humo se había adueñado de la atmósfera y el fuego avanzaba por el tejado.

Mientras llegaban los medios de extinción, varios vecinos se afanaron en apagar el fuego. En un primer momento lo intentaron con unas mangueras conectadas a un pozo, pero no funcionaba el motor, por lo que empezaron a lanzar sobre el fuego varios capachos de agua que recogían de un río cercano. Tanto estos vecinos que colaboraron en sofocar las llamas como los Bomberos, que utilizaron unos 4.000 litros de agua, no pudieron evitar que se vieran seriamente afectados un tractor, un motocultor, parte de la paja almacenada y varias uralitas del techo de cobertizo. Aunque por el momento no se ha determinado cual fue la causa del incendio, no se descarta que se originase en un cortocircuito, pues parte de la instalación eléctrica se vio afectada en el incendio.

Aunque las labores de extinción remataron en torno a las siete menos cuarto de la madrugada, tanto para el propietario del galpón como los vecinos del entorno la noche no volvió a ser igual y a más de uno le costó volver a conciliar el sueño.