RIBEIRA – Los socorristas de la playa de A Catía rescataron a dos hermanos a los que el viento impedía regresar a la arena con sus flotadores gigantes

Dos socorristas de la playa de A Catía, en la parroquia ribeirense de Aguiño, rescataron en la tarde de este miércoles a dos niños con edades comprendidas entre los 10 y 12 años, y que son hermanos, que se encontraban en apuros tras verse arrastrados por el viento y que los alejaba de la zona de baño, según indicó una bañista a «loqueyotedigo». Los vigilantes se vieron obligados a intervenir cuando en torno a las cuatro y media de esa tarde observaron desde la torreta en la que se encontraban se percataron de que los chiquillos se alejaban cada vez más con sus flotadores o aros hinchables gigantes, rebasando la zona limitada por unas boyas. Además, corrían el peligro de acercarse a la zona de los puentes del paseo marítimo de O Carreiro, en donde se mueven unas corrientes muy fuertes. De todas maneras, según parece aún les faltaba bastante para llegar a esa zona de gran peligrosidad.

Los socorristas se interesaron ante unos bañistas y familiares por la situación de los niños, a los que el hecho de que pataleasen de vez en cuando y cada vez con menor frecuencia, les hizo levantar sospechas de que estaban pasando por apuros, y no tenía nada que ver son estar jugando en el agua. Por ello, siempre según el testimonio de la citada bañista, ambos vigilantes se lanzaron al agua y les dieron alcance muy rápido, pese a que los muchachos se iban cada vez más adentro del mar, por lo que llegaron a vivirse momentos de gran tensión.
Los citados profesionales se emplearon a fondo para alcanzar a esos dos niños que ya se encontraban a unos 150 metros de la orilla cuando les dieron alcance y sin posibilidad de que pudieran regresar por sus propios medios.

Después de tranquilizarlos en el mar, poco a poco fueron acercándose hasta la playa donde esperaban sus padres, quienes aseguraron que les habían dicho a los niños que no se alejasen de la zona acotada para el baño. Los dos chiquillos fueron rescatados sin sufrir más contratiempos que el propio del susto de verse arrastrados por el viento y sin posibilidades de regresar a tierra por sus propios medios. Esta situación sirvió para que los socorristas lancen un mensaje a los bañistas sobre la necesidad de no sólo atender sino sobre todo de la importancia de seguir las recomendaciones por parte de los bañistas con la finalidad de prevenir riesgos innecesarios.