RIBEIRA – Por sus obras los conocereis y por su amor al pueblo

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“Día de ledicia  e de xustiza”. Así calificó el alcalde en funciones de Ribeira, Manuel Ruiz, la jornada de este viernes en la que se entregó, en atención a sus logros y méritos atesorados de cara al progreso del municipio, la Medalla de Oro del Concello a los exalcaldes de la etapa democrática, Lisardo Valeiras Bravo -la recogió su viuda, Mercedes Pariente Santos-, José Antonio Ventoso Mariño, Ricardo Pérez Queiruga, y José Luis Torres Colomer, que además firmaron en el libro de honor del Ayuntamiento y fueron
obsequiados con un libro que recoge la reciente historia de Ribeira que ellos mismos empezaron a escribir.

Una sensiblemente emocionada Mercedes Pariente dijo que estaba agradecida pues “mi marido lo merecía”. Ventoso Mariño, que pese a ser un gran orador esta vez tuvo que echar mano de un pequeño discurso escrito -se saltó algún párrafo-, reconoció que la medalla es el primer premio que acepta “pois son alérxico a eles por propia estructura persoal”, le dedicó este reconocimiento a su madre, “pois sen o seu esforzo eu sería outra cousa” y dijo que ser alcalde es un honor y no un premio, algo en lo que coincidió Pérez Queiruga, que dijo que su máxima fue que “si quieres ir diante da xente, procura primeiro ir detrás dela”. Y Torres Colomer dijo que su mayor honor fue servir a la voluntad del pueblo de Ribeira y agradeció el apoyo que ha tenido de los trabajadores municipales, los concejales co los que compartió sus cinco mandatos con mayorías absolutas, sus colaboradores y, de forma especial, a su familia, que gha teniudo que sufrir sus ausencias como consecuencia de su implicación en la vid política.

Previamente, el secretario municipal, Juan Salguero, dio lectura al acuerdo plenario en el que se acordó la concesión de la Medalla de Oro del Concello de Ribeira a esos cuatro exalcaldes, en el que figuran las obras por las que se les recordarán, además de por ser considerados “firmes valedores de la democracia y el pluralismo político y la defensa de la razón y el diálogo como medios para alcanzar el bienestar y bien común, así como de promover valores fundamentales como la educación, la cultura, la igualdad, la libertad y el amparo a los más débiles y desfavorecidos.

En el caso del primer mandatario local de la etapa democrática, Lisardo Valeiras, se recogen la apertura de la biblioteca municipal, la implantación del servicio de recogida de basura y de limpieza viaria y la cesión de terrenos para la construcción del colegio en Olveira. De Ventoso Mariño se destacaron la aprobación durante su mandato de la bandera y el escudo de Ribeira, la creación de la Praza da Concordia, la cesión de terrenos para hacer las delegaciones de Pesca y de Hacienda y el centro de FP Coroso y la construcción del polideportivo cubierto de A Fieiteira. Respecto a Pérez Queiruga se resumió su labor en actuaciones tan importantes como la puesta en marcha de la lonja, la construcciñon de la piscina de A Fieiteira, la solicitud de implantación de la formación de segundo grado en la especialidad náutico-pesquera o la institución de Ribeira como cabecera de la sede del partido judicial e la comarca y la cesión de los terrenos para la construcción del edificio de los juzgados. Y de Torres Colomer se glosaron actuaciones durante sus 20 años como lograr la traída de agua del Ulla para el adecuado abastecimiento de agua en el municipio, las gestiones para albergar el Hospital do Barbanza, la creación y puesta en valor del parque periurbano de San Roque, la creación de la residencia del mayor y el centro de día de Alzheimer, la constitución del parque natural del complejo dunar y las lagunas de Carregal y Vixán la construcción del parque de Bomberos y un largo etcétera.

Manuel Ruiz cerró el turno de intervenciones de este acto institucional indicando que aunque se mencionaron muchas obras que quedan ahí, pero sobre todo queda el amor por Ribeira, que es lo que hace que no se quejen de su trabajo ni de los sinsabores, “pois ao mirar para atrás se ve que un traballou con eficacia, honestidade e humildade”, precisó el regidor en funciones. Del mismo modo, manifestó que todos y cada uno de estos cuatro exalcaldes dejó el Concello mejor de lo que lo cogió, “pois por encima de todo estivo traer este barco que aparece simbolizado no escudo municipal a un porto de augas tranquilas que sempre tivemos na nosa poboación. Eso material e intanxible que é a convivencia democrática se debe á labor que cada un deles tiuvo nos seus mandatos, conventíndose nun exemplo para outros concellos”.

El alcalde en funciones e Ribeira manifestó que en los momentos difíciles en que la clase política está cuestionada, donde parece que el valor de ser político no está reconocido por la mayoría de la población, “era este o momento de tomar a decisión de que a corporación de Ribeira estaba orgullosa dos que foron os seus políticos, dos que ata aquí nos trouxeros”. Ruiz también dijo que la emoción que les embarga a los homenajeados y  sus familias es la misma que la que tiene él desde el mimento en que decidieron que eran merecedores de la Medalla de Oro del Concello e Ribeira. “Teñen un pedaciño do noso corazón”, matizó.

De Lisardo Valeiras dijo que era un hombre del pueblo, que siempre estuvo en sus expresiones culturales y fiestas, mientras que de José Antonio Ventoso recordó que fue uno de sus primeros entrenadores de fútbol en 1987, pasando un año maravilloso en el Carreira, que su ejemplo dejó huella y que el paso del tiempo les unión más “nesta cousa común que é Ribeira”, y que siempre tuvieron un buen entendimeinto pese a sus diferencias ideológicas o pensamientos. De Ricardo Pérez dijo que es como un familiar, al que definió como un referente,  “unha persoa da que aprendín moitísimo, o que significa ser alcalde e como hai que levalo. Se lle inflaban as encías dos disgustos que tiña ao non soportar os infundios, as calumnias e a incomprensión que sobre o noso traballo poden ter os cidadáns, que algunas veces son comprensibles e outras non”. Y de José Luis Torres dijo que seguramente fue la mejor persona que entendió a su pueblo. “As cinco maiorías absolutas non son froito da casualidade, o pobo entendía o que estaba a facer e él entendía ao seu pobo e soubo levar a Ribeira onde os seus cidadáns querían, e eso se recoñecía na rúa e nas urnas”.

Ruiz Rivas señaló que todos ellos no necesitaban este reconocimiento pues, ahondando en la idea que ya apuntaron algunos de los que le precedieron en la palabra, “a maior honra que pode ter quen está onde estou eu ou estiveron eles é ser alcalde do seu Concello e servir aos seus vecinos e cumprir o soño de ser o máximo representante de todos e cada un dos ribeirenses”, concluyó.

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