RIBEIRA – Un vecino vive un infierno desde el año 2007 debido a los ataques que sufre por parte de los imputados del crimen de Yulisa Altagracia Pérez

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La rabia, la conmoción y la impotencia que mostraron los familiares y amigos de Yulisa es muy similar a la que padece un ribeirense desde hace 8 años a causa de Ventura y Melisa

“É a espiña máis grande que teño cravada na miña vida”. Con estas palabras resume un ribeirense -se omite su nombre por posibles represalias- que asegura ha vivido en sus propias carnes una tortura desde que en marzo del año 2007, lamentablemente, se cruzó con Ventura Lustres Miranda “O Farelo” y, desde hace aproximadamente un año, Melisa Abelleira Castro, imputados por la presunta comisión del homicidio de Yulisa Altagracia Pérez, motivo por el que desde última hora del miércoles permanecen ingresados en la cárcel de Teixeiro. Afirma que su vida se ha convirtió en un auténtico infierno y todo lo que sea salir a la calle se convirtió en un riesgo para él.

Este hombre recuerda que en Carnavales de 2007 -tenía 45 años- salió con un amigo para celebrar su despedida, pues se marchaba a trabajar al Gran Sol. Se encontraban en un local de copas y fue a los servicios, donde se puso a esperar su turno en la cola cuando recibió un golpe en un hombro por parte de “O Farelo”, que de aquellas tenía 26 años. Con esa maniobra se coló delante de él, motivo por el que le llamó la atención, y la réplica que  recibió fue con la pregunta de si tenía navaja, con lo que parecía buscar pelea. “Pasei del e logo entrei no aseo e ao saír atopeime con él de novo, obstaculizándome a saída pola porta do baño, pero aparteino coa man”. Pensaba que todo había acabado, pero cuando salió de dicho local y, desde sus espaldas, le volvió a echar la mano al hombro, apretándole bruscamente, dejándole sin respiración y diciéndole: “¿e agora qué?”. A la vez, cargó con su peso sobre él y lo tiró al suelo, rompiéndole una pierna por varios sitios, por lo que fue operado para ponerle tres clavos.

Además, “O Farelo” se puso sobre su víctima y le trató de darle un par de puñetazos, pero falló. Dos personas trataron de sacarlo de encima, pero se resistió, arrastrando a su víctima por el suelo. Luego le golpeó al amigo que iba al Gran Sol, resultando herido e impidiéndole embarcar. Al lugar acudieron la Policía Nacional y una ambulancia, pero Ventura Lustres ya se diera a la fuga. Lo denunció y en el juicio fue condenado a pagar 15.000 euros al agredido y otros 9.000 al Hospital do Barbanza, pero no los abonó al declararse insolvente y, curiosamente, se le suspendió la condena de prisión, según el abogado del denunciante.

Esta víctima, que está jubilado por una invalidez que sufre a consecuencia de las lesiones que sufrió y que se extendieron a otras partes de su cuerpo, señala que desde ese momento se tuvo que ver las caras con él por las denuncias que le interpuso por insulto, amenazas y agresiones sufridas desde entonces. Y recuerda que “O Farelo” fue sancionado por el intento de atropello que sufrió y que de no apartarse a tiempo posiblemente se hablaría de otro desenlace.

Por si todo eso fuera poco, este ribeirense dice que Melisa Abelleira empezó a molestarle e insultarle desde hace aproximadamente un año, cuando empezó a ser pareja de “O Farelo”. Pero lo más grave le ocurrió hace un par de meses cuando regresaba de noche de dar un paseo con su perro por San Roque. Atravesaba unas bocacalles por el entorno del cementerio para ir hacia su casa y vio de frente un Seat Ibiza blanco que le dada las luces y que al ponerse a su altura le lanzó una sonrisa y un gesto que quería indicar que le cortaría el cuello. Esa mujer aparcó el coche en media calle más adelante, se bajó y recorrió los 70 metros que les separaban. Sintió unos pasos corriendo, pero cuando se quiso girar ya le golpeó entre la ceja y el párpado con un objeto oscuro que parecía una pistola, y le pusieron 3 puntos de sutura.

Recuerda que por unos instantes quedó paralizado y tenía dolor, pero seguidamente le apuntó con esa arma a la cabeza y pudo escuchar dos clics de disparos, que le hacen pensar que le quiso dispararle para matarle y falló o se encasquilló y se dio a la fuga. Añade que en esta y otras ocasiones anteriores, las autoridades no hicieron caso a sus denuncias y ahora esas dos personas están imputadas por un presunto delito de homicidio, que cree que de haberse actuado atendiendo a sus demandas se pudo haber evitado. Por todo ello, exige la mayor responsabilidad de parte de todas ellas para que no se repita estos lamentables sucesos.

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