RIBEIRA – Alertan de hedores procedentes de un bajo comercial en desuso que ya dio problemas de insalubridad

Algunos transeúntes llegan a vincular los malos olores con las conducciones de la red de saneamiento que pasa por la zona

Transitar por el entorno de la Avenida Miguel Rodríguez Bautista, en la confluencia con la Rúa Mariño de Ribera, en pleno casco urbano de la capital barbanzana, se hace complicado por momentos. Si los malos olores que tienen que soportar las personas que pasan por ese punto de la ciudad se hacen insoportables sólo cuando se tiene que caminar por ahí, mucho más si tienen que aguardar a que se ponga en verde el semáforo para que puedan cruzar los peatones. Varios de ellos, que se han visto afectados por esa situación alertan de que, aunque pudiera parecer que esos hedores proceden de la red de saneamiento o de pluviales -hubo quien avisó a Viaqua, concesionaria del mantenimiento de la red de saneamiento-, han podido comprobar que su origen está en un bajo comercial en desuso desde hace bastantes años y que acumula gran cantidad de deshechos y no descartan que se registren otros problemas.

Se da la circunstancia de que la referida parte inferior de un edificio ya dio problemas desde hace más de seis años, y que generó graves problemas de insalubridad que, a comienzos del anterior mandato, ya provocaron la intervención por parte del departamento municipal relacionado con las cuestiones sanitarias. Independientemente de los residuos que pudiera haber en aquel momento dentro del local comercial, lo que más le preocupaba al Concello y que fue la razón principal que motivó que tomase cartas en el asunto fue el vertido de aguas fecales desde dentro del bajo y que salían a la vía pública.

En aquella ocasión, desde la Administración local ribeirense se acometió una actuación de urgencia, que se encargó por parte del Concello a la empresa Serdeco Contratas, con la que salir del paso a la mayor brevedad posible. Aquellos trabajos consistieron en la instalación de unas tuberías provisionales por la zona del techo del bajo para conducir las aguas residuales, que hasta entonces salían libres a la vía pública tras recorrer el suelo del local, y que se conectaron al registro situado justo delante del bajo comercial y edificio en cuestión, para que fueran a la red general de alcantarillado municipal. En aquel momento se atribuyó el problema a que había desagües obstruidos. Pero, también se detectaron malos olores, que ahora parecen volver a generar el malestar de la gente que pasa por las inmediaciones del mismo.

Algunos transeúntes que se ven afectados por esa situación indicaron que aunque se tapiaron con tablones de madera los cristales rotos de los escaparates del referido bajo comercial, aún quedó algún hueco al aire, lo que provoca los hedores salgan a la calle, un hecho que en días en que sopla bastante el viento se hace más insoportable.

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