O BARBANZA – La protesta contra la reválida deja casi vacías las clases de 3º de Primaria

Las familias de O Barbanza con alumnos que cursan estudios en centros educativos públicos de la zona mostraron su rechazo a la reválida a la que tanto este martes como miércoles se tienen que someter los alumnos de 3º de Educción Primaria, como ya sucedió hace aproximadamente una semana de manera voluntaria para los de sexto. Ese rechazo se vio traducido en que en muchos de ellos no acudió ninguno de los escolares, por lo que no se sometieron a la realización de esa prueba, en donde más lo hicieron fue en el CEIP Praia Xardín, al acudir 5 de 40 escolares. Otros ejemplo de lo mismo en el municipio de Boiro fueron los 0 alumnos de 26 de tercero que acudieron en el colegio Santa María do Castro, los 0 de 18 en el CEIP de Cespón, los 0 de 14 en el de Abanqueiro, los 2 de 60 en el Santa Baia; en Rianxo, con los 0 de 24 en el colegio Brea Segade (Taragoña), los 2 de 50 del colegio Castelao o 1 de 21 en el colegio Ana María Diéguez (Asados); o en A Pobra, donde acudieron 2 de 60 matriculados en el colegio Salustiano Rey Eiras, o en Ribeira con los 2 de 49 en el colegio O Grupo, donde hace una semana ya no se llegó a hacer la prueba voluntaria que se había planteado para los de sexto ante el rechazo generalizado. Además se celebró en la Praza de A Boqueira de A Negral una concentración y lectura de manifiesto en la que se escenificó esa postura en contra del tipo de evaluación. Los niños portaron pancartas en las que se insistía en la idea de “Non ás reválidas”, “Nin un paso atrás”, “paralización e derogación da Lomce”, pues consideran que no hay otra opción, y “escola pública de todos e para todos”.

En la lectura del manifiesto se reiteró el rechazo a la reválida tal y como ya hicieron  en los dos cursos anteriores con un abandono masivo de las aulas en los días de su celebración, por considerarlas “inútiles e antipedagóxicas”. y que sólo son fruto de una ley segregadora que concibe la Educación de modo mercantilista y como una carrera de obstáculos. En la lectura del manifiesto se insistió en algunas ideas como que son unas pruebas de clasificación y no de diagnóstico, ya que sólo evalúa competencias de lengua y matemáticas, cuando también deberían hacerlos para recursos, medios y metodologías aplicadas y objetivos perseguidos. Del mismo modo, se señaló que no pueden ser útiles pues no se puede hacer una valoración en dos días una valoración de todo un curso académico y que se pasan por alto realidades  vividas durante el curso, como por ejemplo la provisionalidad del personal docente y orientador, en cuanto al personal de apoyo la atención educativa específica  del alumnado o el grado de ocupación en las aulas. Se insistió en que lejos de derogarse, la Lomce sigue en vigor y las reválidas se pueden tener en cuenta para repetir curso, y se fomenta la competencia entre los centros y su estigmatización “sen ter en conta circunstancias locais compensatorias da avaliación”.

De igual modo, en la concentración se insistió en que se desautoriza al profesorado y el sistema de evaluación continua y que la realización de la prueba ya demostró su nulo valor en los dos años que lleva haciéndose “pois non coñecemos n ingún caso de medidas adoptadas nun centro de ensino como consecuencia da proba de avaliación”, y que el valor neto de la misma para los padres del alumnado es “simplemente insignificante”, pues incluso hay familias que ni tan siquiera llegaron a recibir el resultado de las pruebas hasta el curso siguiente. Por ello, se preguntaron por el hecho de que si el diagnóstico que se puede hacer es incompleto no se entienden las razones por las que se sigue con esas pruebas que “estorban” el normal funcionamiento del curso escolar y que ponen en situación de incomodidad a alumnado y profesorado. Las familias expresaron estar hartas de que se evalúe a sus hijos, pues ya lo hacen durante el curso sus profesores, que son los que los conocen y no se necesita ninguna otra, “pero igual si é necesaria una avaliación do funcionamento da Adminsitración educativa, a que leva anos recortando medios e profesionais para a atención deses nenos aos que quere avaliar”.

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