BOIRO – Anova y EU exigen a Foelca el pago de sueldos desde 2014

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Siete trabajadores de la empresa boirense Foelca denunciaron en enero de 2015 impagos de nóminas de 5 meses por importe de 50.000 euros. Anova y Esquerda Unida de O Barbanza exigen ahora que se solucione la situación, pues ya van dos años de lucha para que la compañía les abone los sueldos que les deben. Dos empleados afectados, Javier y Miguel, indicaron que “as leis están feitas para beneficiar ao empresario” y que la Justicia favorece a “quén ten cartos para poder facer uso dela”. Añadieron que en un primer momento se les reconoció una indemnización de 40 días por año trabajado, pero una nueva apelación y una nueva sentencia la fijó en 20 días, pero aún no vieron ni un euro. Añadieron que esa lucha les ha pasado factura en su salud y vida personal y social.

Juan Fajardo, diputado de Alternativa Galega de Esquerdas (AGE), manifestó que lo que le está pasando a estos trabajadores es reflejo de lo que sucede en el país: “unha crise inventada e unha situación económica da empresa tamén inventada que serve de escusa para mandar ao paro e a precariedade a milleiros de traballadores”. Se mostró duro al atacar a los sistemas judicial y económico: “Vivimos nunha insolente impunidade empresarial, nun sistema xudicial onde sempre a pagan ‘os rouba galiñas’, mentres os grandes empresarios e os representantes do poder económico saen indemnes, por moi evidentes que sexan os seus atropelos”.

El portavoz de AGE subrayó que es “indignante, un escándalo e unha tomadura de pelo” que tras de acogerse a la Ley Concursal, de estar en concurso de acreedores y en liquidación “para non ter que facer fronte ás súas obrigas económicas, estea desenvolvendo a súa actividade tan tranquilamente”. Por ello, anunció que pedirá la derogación de los últimos decretos laborales y la Ley Concursal. Fajardo también anunció que solicitará a la Consellería de Industria, Economía e Emprego una relación de las ayudas públicas recibidas por esta empresa durante los últimos 10 años, «pois non podemos permitir que empresas que reciben axudas públicas teñan este tipo de comportamentos cos seus traballadores».