RIBEIRA – Persigue a un ladrón y logra recuperar el bolso que acababa de robar en un coche

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Una persona que se encontraba este sábado a las cinco de la tarde en el bar de la Casa do Mar de Ribeira observó desde una ventana como un individuo de entre 35 y 40 años rompía la ventanilla delantera izquierda de un Citroën Xsara Picasso que estaba estacionado delante de dicho edificio de la Rúa dos Mariñeiros, y como seguidamente cogió un bolso de tela de su interior. Ese hombre, de unos 60 años, se sobresaltó al ver esa escena, pero no lo dudó un instante y salió a la calle y fue en su busca en una persecución a la carrera de aproximadamente 600 metros, hasta que le dio alcance en la zona de Bandourrío. Tras interceptarlo, el ladrón no ofreció ningún tipo de resistencia y le entregó el objeto robado. A continuación, el caco se marchó del lugar caminando por las calles adyacentes. Al regresar al citado inmueble, le entregó el bolso a su legítima propietaria, que es una mujer que acude a un taller de bolillos que se imparte en la propia Casa do Mar.

El mencionado sexagenario avisó seguidamente a la comisaría de lo que acababa de suceder y hasta la zona se movilizó una patrulla de la Policía Nacional. Les facilitó una descripción del ladrón, que era un vecino de Ribeira de entre 35 y 40 años, de 1,70 metros de estatura, complexión delgada, con perilla, drogodependiente y que vestía pantalón vaquero y cazadora grises que estuvo realizando una búsqueda de la persona. Del mismo modo, les dijo que se trataba de un individuo que frecuentaba la plaza próxima al auditorio municipal y que lo hace acompañado de una mujer de unos 35 años que también consume sustancias estupefacientes y que suele llevar un perro.

Por otro lado, en la mañana de este domingo aparecieron otros vehículos con las ventanillas rotas en calles del casco urbano ribeirense, unos hechos que se cree sucedieron de madrugada. Uno de ellos era un Honda Accord de color gris que estaba estacionado en el tramo final de la Rúa de Galicia, entre los números 157 y 159, muy cerca de la glorieta de Padín. Otro de los coches que sufrió idénticos daños fue un Seat Ibiza blanco que estaba estacionado a la altura del edificio número 2 de la Rúa Amarella. Por el momento, no ha trascendido si quien rompió esos cristales lo hizo igualmente para robar, pero sus dueños acudieron a denunciar lo sucedido a la comisaría, cuyos funcionarios tratan de averiguar la autoría de esos hechos.

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