A POBRA – Reclaman medidas disuasorias para evitar excesos de velocidad en Agros-Atalaia

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El brutal accidente de tráfico registrado poco antes de las dos y media de la tarde del martes en la AC-302, a su paso por Agros-Atalaia (A Pobra), y que se saldó con tres mujeres heridas -una cuarta persona sintió mareos minutos más tarde-, ha provocado la reacción de los residentes en ese lugar para reclamar que se adopten medidas para garantizar la seguridad de todos los usuarios. Esos vecinos manifestaron que, independientemente de dicho siniestro y de otros que se pudieron producir, se trata de un tramo viario que por sus características, especialmente por ser una recta muy larga, los vehículos van a mucha velocidad, pese a que está limitado a 70 kilómetros por hora, que se reduce en la entrada del casco urbano hasta los 50 kilómetros por hora.

Esos vecinos recordaron que aunque puede que no esté considerado como un punto negro de tráfico, ese punto registra una elevada siniestralidad, en la que muchas veces no hubo heridos o son muy leves, pero en otras han  resultado con lesionados de gravedad e incluso con muertos. Algunos residentes manifestaron que no quieren que las autoridades “se rían de nós con anuncios de que van a levar a cabo unha ou outra actuación, cando logo nunca acaban por facelo, polo que lles pedimos máis respecto”, manifestó uno de los vecinos de la zona pobrense de Agros-Atalaia.

Advierten de la peligrosidad de ese tramo de Angros-Atalaia de la carretera AC-302, que une el casco urbano pobrense y el lugar ribeirense de Xenxides, y subrayan que los datos de siniestralidad deben hacer reflexionar a los gobernantes para poner lo que esté en sus manos con la finalidad de que no haya más víctimas. Puntualizaron que los vecinos no son los que deben decidir las medidas a adoptar para reforzar la seguridad, pues son los técnicos y las administraciones los que lo hagan, aunque a la hora de hacer sugerencias se les ocurren algunas como instalación de pasos elevados de peatones, como los que ya hay en Ribeira y Boiro, e incluso radares de velocidad, que funcionen como medidas disuasorias para lo que quieren correr. También señalan que entre ese lugar y el de A Tomada, con casi dos kilómetros de distancia y con una más que aceptable visibilidad, no hay ni un solo paso de peatones por donde las personas puedan cruzar con seguridad.