BOIRO – Entran en un bar de Goiáns y se llevan la recaudación de las máquinas de dardos y de chicles, con lo que aumenta la alarma social sobre este tipo de delitos en la comarca

Unos ladrones forzaron ventanas de las escuelas unitarias pobrenses de A Angustia y Vilariño pero huyeron sin botín

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La oleada de robos que se está registrando en O Barbanza parece no detenerse. Si no es en un sitio lo es otro y vecinos y empresarios aseguran que están hartos de ver como los detenidos entran por la puerta de los calabozos de los cuarteles y de la comisaría y salen libremente por la de los juzgados para seguir delinquiendo, creando una gran alarma social. La última víctima de un robo con fuerza de la que se tiene conocimiento es el bar Goiáns -antiguo Rías Baixas-, en Boiro, en el que es la primera vez que entran en los dos años que lleva abierto y cuya propietaria ya presentó denuncia, pero no pretende dar parte al seguro pues los daños sufridos no fueron excesivos. Los cacos extrajeron el marco de uno de los cristales de una puerta trasera y accedieron al mismo para apoderarse de la recaudación -no había demasiado dinero- de la máquina de dardos, en la que forzaron las cerraduras.

Por su parte, la máquina de chicles apareció tirada en la huerta, en concreto, dentro del gallinero, situada en la parte posterior del negocio hostelero. En este caso desconocen el importe sustraído, aunque ya tenían casi todas esas golosinas vendidas. Fue la hija de los propietarios la que descubrió a las ocho menos cuarto de la mañana de ayer lo que había ocurrido al bajar del piso situado justo encima del establecimiento para desayunar y se encontró que la puerta que comunica la vivienda con el bar estaba atrancada por el pasador. Una vez que accedió al local se percató de lo sucedido, al ver la máquina de dardos abierta, al igual que diferentes cajones, pero de estos últimos no se apoderaron de nada.

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Por otro lado, a las 8,40 horas de ayer, la Policía Local de A Pobra recibió las llamadas de teléfono de las directoras de las escuelas unitarias de Vilariño y A Angustia en relación a que alguien les había entrado a robar. Parece ser que en la primera forzaron tres ventanas y en la otra dos, y que dejaron todo bastante revuelto, con cajones y armarios abiertos. Aún así, las alertantes no echaron nada en falta, pese a que dentro había ordenadores y diverso material de cierto valor.