RIANXO – El actor Pepe Penabade recuerda en su pregón de la Guadalupe que su vida en el teatro se la debe a la canción “A Rianxeira”

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El lanzamiento del chupitaso y la introducción de una peculiar fiesta del agua por parte de las juadalupeñas, que se mojaron disparándose el líquido elemento con pistolas y otros artilugios sirvieron para que en la noche del viernes se levantase el telón de las fiestas de A Guadalupe en Rianxo. Sin embargo, a una celebración como esta parece que le falta algo para que se de por inaugurada. Y eso sucedió ayer con el pregón a cargo del actor Pepe Penabade, uno de los integrantes de la compañía artística Os Quinquilláns, que le dijo a las decenas de presentes que su vinculación con el mundo teatral se lo debía en parte a la canción popular de “A Rianxeira”, himno oficioso de la villa barbanzana. Y ello se debe a que, según recordó el propio Penabade, fue un abuelo emigrado a La Habana el que le trajo de aquellas tierras un acordeón, con el que aprendió a tocar esa pieza. Se da la circunstancia de que en un casting de actor pedían que los aspirantes supieran tocar ese instrumento, con lo que él consiguió entrar de ese modo en el sector de las artes escénicas, que es parte de su vida.

El pregón de Pepe Penabade, en el que hubo un recuerdo para el incidente del humo de las bengalas del 2014, giró en torno a la figura de un afilador y el Gobernador de Ourense. De hecho, sacó del público a una mujer para demostrar que su trabajo lo hacía con todas las garantías, y echó mano de un “trebello” por el que introducir vino blanco que guardaba en una bota para demostrar que esa bebida no caía por dentro de un paraguas. Y echó mano de algunos chistes, que hicieron muy amena su intervención y arrancó las carcajadas del público. Fue una forma de ir calentando motores para una jornada como la de este domingo, que será una de las más importantes, pues este mediodía se celebrará la procesión marítima.