RIBEIRA – La corporación municipal muestra su voluntad para acabar con las deudas de dudoso cobro que superan los 8 millones de euros

La liquidación de la cuenta general del Concello de Ribeira arroja un saldo de deudas de dudoso cobro de 9.233.149 euros. Se trata de cantidades que se acumulan de un año para otro -proceden incluso de comienzos de la Democracia- y pasan a engrosar el remanente de tesorería, pero que en muchos casos se corresponden con pagos de servicios o tasas que la gente ya no recibe, pero en los que figura de alta al no tramitarse su baja. Aún así, en ese documento se deducen 8.062.493 euros en el remanente para gastos generales, lo que rebaja notablemente los saldos de dudoso cobro. El alcalde subrayó que ahora pagan el 93% de los contribuyentes en periodo voluntario, y que el 7% restante va por vía ejecutiva, en la que en 2016 se recaudó un 16% más. La corporación municipal mostró su voluntad de llegar a un acuerdo para corregir esa situación.

El alcalde, Manuel Ruiz, señaló que uno de los lastres que están teniendo para la ejecución presupuestaria, que es del 78,45%, se debe principalmente al capítulo de inversiones, por dificultades en la contratación de la obras para sacarlas todas a licitación y resolverlas. En este sentido, indicó que dicho departamento cuenta con un operario más, pero precisó que aún no saben lo que va a pasar cuando el jefe de servicio se jubile, “que non vaia a tardar moito”. En este sentido, dijo que lo que posiblemente tengan que hacer es separar la contratación de obras de los servicios municipales para tratar de hacerlo más ágil. Señaló que las área de Intervención y Tesorería tienen dos habilitados nacionales y considera que es suficiente. Y anunció que espera tener antes de acabar este año el borrador del presupuesto de 2018.

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