RIBEIRA – Desventuras de un viejo lobo de mar

Sois muchos los que desde el pasado fin de semana me habéis preguntado en reiteradas ocasiones si sabía lo que le sucedió al bravo patrón del velero «Arosa VI», Don José Luis Torres Colomer, para no participar pese a estar inscrito en la regata Ramiro Carregal Rey, organizada por el Real Club Náutico Portosín, con la colaboración del Náutico de Ribeira.

Algunos me decíais si le surgió un imprevisto o que había sufrido alguna indisposición. Sin embargo, por las informaciones fiables a las que ha tenido acceso «loqueyotedigo», lo cierto es que la «indiposición» la sufrió realmente su barco. Al parecer, se estaba desplazando a primera hora de la tarde del pasado viernes hacia las instalaciones del náutico sonense cuando sufrió la rotura del mástil, posiblemente debido a las adversas condiciones del viento y mar que se registraban en la zona por la que atravesaba en ese momento. En concreto, navegaba por fuera del Cabo de Corrubedo, entre los bajos y el faro, cuando se regitró esa incidencia que le dejaba fuera de la competición.

Aunque inicialmente solicitó ayuda, pudo hacer uso de sus propios medios para regresar al puerto de Ribeira. Pero, la fortuna no estaba esa tarde de su lado y un problema en la inyección del motor lo dejó tirado unos minutos después, cuando volvía por Sagres y se paró. En ese momento ya precisó de ayuda para ser remolcado hacia la capital barbanzana. Algunos curiosos que estaban en la Punta de O Perico (Couso) observaron como la lancha Salvamar Sargadelos se hacía cargo de la embarcación entre la isla de Sagres y el islote de A Forcadiña, remolcándolo hasta la entrada del muelle, donde lo soltaron. Según parece, pudo resolver sobre la marcha los problemas que tenía el velero para continuar por si sólo hasta el pantalán donde tiene el amarre, según varios testigos. Todos aguardamos que el exalcalde de Ribeira subsane por completo los problemas en el barco que le impidieron competir, para así poder verlo y disfrutar de su elegante navegación en próximas citas, pues su ausencia se deja sentir notablemente. Ánimo, Don José Luis.